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Ralsina.Me — Roberto Alsina's website

Rst2pdf progress

I have set for my­self a pri­or­i­ty list of bugs that both­er me in rst2pdf, my tool to con­vert re­struc­tured text in­to PDFs in or­der of de­creas­ing shame­ful­ness.

I have been fix­ing a few to­day (ear­ly morn­ing + late night hack) so the fol­low­ing is now cor­rec­t:

  • Use of in­­­clud­ed stylesheets

  • Ver­ti­­cal spac­ing of in­­­den­t­ed lineblocks

  • Use of :tar­get: in fig­ure di­rec­­tives

There are 46 open is­sues but I am not plan­ning on fix­ing them al­l. My per­son­al hitlist has 10 more bugs in it, but re­gard­less of how many I fix, I in­tend to re­lease any­way, be­cause:

  • Last re­lease is bro­ken with lat­est re­­port­lab

  • Last re­lease is a bit bro­ken with do­cu­tils 0.10 which will be out soon

  • Last re­lease was over six months ago

And that last one is the crit­i­cal one. Work­ing at Canon­i­cal has shown me that re­lease ca­dence is good. Spe­cial­ly in a project where trunk is very rarely bro­ken (like rst2pdf) there is no rea­son for slow re­lease cy­cles. Rst2pdf should re­lease month­ly.

I ful­ly in­tend to take that ap­proach, so the next re­lease will be done on De­cem­ber 21st.

¡Python 2 Debe Morir! -- Charla en PyCon Argentina 2012

Span­ish post be­cause it's about a video in span­ish. Fell free to watch it any­way, of course ;-)


Gra­cias a los or­ga­ni­zadores de Py­Con Ar­genti­na 2012, ya es­tá disponible el video de mi char­la "¡Python 2 debe morir!".

Si quieren ir sigu­ien­do los slides, es­tán acá

Y acá es­tá el video:

No es­toy su­per fe­liz con mi char­la, me veo con­fu­so, con prob­le­mas de mane­jo de tiem­po, y muy pela­do. Vean los videos de las otras char­las, que es­tán muy buenos! :-)

Regional Thought

You like to be­lieve what you think is ra­tio­nal. You like to be­lieve that you are not one of those mis­guid­ed peo­ple who be­lieve crazy stuff.

Well, sor­ry, you are. As an ex­am­ple, I will pro­vide two su­per­sti­tions that will each look stupid to the per­son who be­lieves the oth­er, and will both look stupid to the peo­ple who be­lieve nei­ther.

If you are from a coun­try of british her­itage, you may be­lieve cheese gives you night­mares. If you are in the British Cheese Board, you may have paid for a study that claims that eat­ing Ched­dar will make you dream of celebri­ties.

Al­so, the of­fi­cial Ched­dar An­them:

On the oth­er hand, if you are from South Ko­re­a, you may be in­clined to be­lieve that sleep­ing with an elec­tric fan turned on is dan­ger­ous, and may cause you as­phyx­i­ate, or suf­fer hy­pother­mi­a.

Al­so:

If both of these sound ab­surd to you, keep in mind that you prob­a­bly hold some be­lief just as ab­sur­d, but don't know it.

El Secreto de la Política Argentina

Para un tema que llena di­ar­ios y re­vis­tas y canales y ra­dios y cafés, la políti­ca ar­genti­na es un tema sor­pren­den­te­mente sen­cil­lo. Es­tá cu­bier­to con una ca­pa de mís­ti­ca (cul­pa del per­o­nis­mo, ponéle) y una ca­pa de épi­ca (cul­pa de los golpes, ponéle) pero si uno la mi­ra racional­mente, es al­go ob­vi­a.

Per­mí­tan­me que les ex­plique en un­os pocos pár­rafos to­do lo que nece­si­tan saber so­bre políti­ca ar­genti­na para los próx­i­mos 3 años.

No hay partidos.

Nadie vota a un par­tido. Nadie vota al PJ ni a la UCR, ni a ningún par­tido. Votan a frentes. Dirás "los frentes es­tán for­ma­dos por par­tidos" pero en re­al­i­dad los par­tidos son fun­gi­bles, se ar­man y de­sar­man, fun­dan y cier­ran ca­da vez que un políti­co con una de­ter­mi­na­da can­ti­dad de ad­her­entes lo nece­si­ta o lo de­ja de nece­si­tar.

Co­mo no hay par­tidos, de­cir "soy per­o­nista" o "soy rad­i­cal" es una pava­da. No sig­nifi­ca na­da. Si es­tás en políti­ca seguís a al­guien, no a un par­tido.

Eso te ex­pli­ca porqué los vi­cepres­i­dentes de una pres­i­den­ta nom­i­nal­mente per­o­nista han si­do un rad­i­cal y uno de la UCD, ex­pul­sa­dos o re­nun­ciantes de sus pro­pios par­tidos, rea­cep­ta­do uno luego de una ex­pul­sión de por vi­da, co­mo se puede ser parte de un go­b­ier­no y pre­can­dida­to de la oposi­ción. Co­mo no hay par­tidos y lo que hay es "seguimien­tos" en­tonces cam­biar de leal­tades es tan fá­cil co­mo cam­biar de bar si te cam­bian la mar­ca de café.

No hay lealtades

Leales son los de aba­jo. Los de ar­ri­ba no tienen leal­tades porque no tienen a quién seguir. Lo que tienen son "prin­ci­p­ios", que al ser una cuestión ab­strac­ta y su­je­ta a re­visión, son mu­cho más va­gos y flex­i­bles. Tienen "estilos" y "tradi­ciones", ponéle. Tienen esas cosas, pero no tienen na­da que pue­da de­jar­los en ev­i­den­cia de­spués. Tienen prag­ma­tismo.

Eso te ex­pli­ca por qué te puede pare­cer que ha­cen hoy lo que hace diez años denos­ta­ban co­mo mal­vado, lo que pasa es que en este mo­men­to les parece mejor idea. Y no sé si eso es­tá real­mente mal. La gente que tiene un pre­con­cep­to, un es­que­ma rígi­do de qué es­tá bi­en y mal y lo apli­ca sin pen­sar, me pare­cen ton­tos, me pare­cen poco em­páti­cos.

Hay horizontes

Las cosas que im­por­tan son las que van a pasar en los próx­i­mos tres años. O tres meses. O quince días. Lo que im­por­ta es lo que pasó en los úl­ti­mos quince días, o tres meses, pero nun­ca tres años.

Es­to te ex­pli­ca por qué podés jun­tar un mil­lón de per­sonas, "ga­nar" una pe­lea de poder (la 125, dig­amos), y que de­spués no ten­gas ningu­na rel­e­van­ci­a. ¿Qué es de la vi­da de Co­bos, de Buzzi, del tipo ese que no me acuer­do co­mo se lla­ma? Bueno, que no me acuer­do co­mo se lla­ma.

Cuesta plata

Hac­er políti­ca es caro. Los úni­cos que pudieron con­stru­ir al­go que les per­mi­ta ser elegi­dos para al­go en los úl­ti­mos años fueron De Narváez (que mere­cería ser rad­i­cal, por la vaguedad de su dis­cur­so), y Macri (que mere­cería ser rad­i­cal por lo vago). Las supues­tas per­sonas con "ha­bil­i­dad políti­ca", co­mo Car­rió que pre­tendió con­stru­ir des­de el dis­cur­so apoc­alíp­ti­co, o Bin­ner, que pre­tendió con­stru­ir des­de la manía santafesina de ele­gir al tipo que es­tá un ca­chi­to más al cen­tro que el go­b­ier­no de turno, o Al­fon­sín, que pre­tendió con­stru­ir des­de ten­er el big­ote pare­ci­do a su viejo, no tienen plata, y no van a ga­nar nun­ca una elec­ción fuera de su base, en el ca­so de Bin­ner, o nun­ca en ab­so­lu­to, en el ca­so de los otros.

Es cosa de prepotentes

Si tenés 2, decí que te merecés 5. Si tenés 5, decí que te merecés 20. Si tenés 20, decí que te merecés la chan­cha y la máquina de hac­er chori­zos. Si nadie te em­pu­ja para atrás, te la van a dar. Y una vez que tomés im­pul­so, ca­da vez pararte va a ser más difí­cil.

Si tenés la des­gra­cia de que la oposi­ción que te to­ca en suerte es­tá for­ma­da por in­op­er­an­tes, y el may­or in­terés que en­con­trás para pe­learte es un grupo que for­ma parte de una in­dus­tria mori­bun­da, en­tonces qué hacés? ¿Qué hace al­guien que bus­ca pe­lea cuan­do nadie se le plan­ta, ex­cep­to alfeñiques?

Se vuelve ma­tonci­to, co­mo este go­b­ier­no. Y bus­ca pasar­le por enci­ma de para­do a los que es­tén cer­ca, porque no tiene per­spec­ti­va, en­tonces cualquier cosa es un golpe, cualquier cosa es hor­ri­ble, cualquier cosa es épi­ca.

Y no, no es épi­co, es­tás pe­le­an­do con enani­tos.

Sospe­cho que el primero en en­ten­der la políti­ca ar­genti­na fue Duhalde y tu­vo la mala suerte de ser Duhalde, y se lo con­tó a los Kirch­n­er, que tu­vieron la bue­na suerte de no ser Duhalde. Sospe­cho que ninguno de los políti­cos que ten­emos en el país y no son go­b­ier­no puede en­con­trarse el cu­lo con las dos manos, una lin­ter­na y un car­tel que di­ga "a­trás tuy­o". Sospe­cho que a pe­sar de las enormes de­fec­tos de este go­b­ier­no, la oposi­ción son los que perdieron con De la Rúa. ¿Se acuer­dan?

Sospe­cho que no es­ta­mos tan mal co­mo di­cen al­gunos, ni tan bi­en co­mo di­cen los otros, y que las cosas se van a pon­er un poco pe­or, y que Cristi­na se va al fi­nal de este manda­to, y que va a asumir un siome, porque los ma­tones no ha­cen es­cue­la, y los enani­tos se van a jun­tar, y van a ele­gir al enani­to más in­ofen­si­vo posi­ble, para que no pi­ante vo­to­s, y así nos va a ir.


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