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Ralsina.Me — Roberto Alsina's website

Sea Moderno, Escriba en Argentino, Jefe.

Sor­ry, span­ish on­ly!


El prob­le­ma es que el es­pañol es una lengua vi­va, y co­mo to­do aquel que ha vivi­do tan­to, se es­ta ponien­do se­nil.

—Per­ri­to

En Twit­ter me aca­ba de de­cir el ami­go Per­ri­to esa frase re­donda, cer­ra­di­ta, im­peca­ble, cual cu­lo de muñe­ca Yoli-­Bel­l. Y tiene razón. Por eso yo no es­cri­bo en es­pañol, ni en su cuña­do sec­tario el castel­lano, yo es­cri­bo en ar­genti­no.

Y eso no quiere de­cir es­cribir "que hacé cabeza, a cuan­to la bir­ra" ni "el alazán se re­to­ba" sino sim­ple­mente es­cribir mas o menos co­mo sueno en mi cabeza, lo que no es tan fá­cil co­mo pare­ce, pero si no lo pien­so mu­cho me sale. Si lo pien­so, sale otra cosa, que será mejor o será pe­or, pero es otra cosa.

En­ton­ces, venía di­cien­do que yo es­cri­bo en ar­genti­no, porque el es­pañol es­tá viejo. Porque el con­cep­to mis­mo de "así se es­cribe el es­pañol", "así se habla en es­pañol" es viejo. Es la idea de que hay una mesa en Es­paña adonde se sien­ta una can­ti­dad de gente (¡al­guno que me cae bi­en, in­clu­so!) que de­cide que de un día para otro de­cir ced­er­rón es­tá bi­en y antes es­ta­ba mal. Ced­er­rón, oíme, por el co­do dere­cho de Kali (el del medio), es una señal de que el con­cep­to es­tá mal.

Que haya una mesa adonde te di­cen que aho­ra al que nace en Aus­tria hay que de­cir­le aus­tri­a­co sin acen­to, es un in­sul­to, es co­mo si en tu ofic­i­na un día te po­nen un car­tel que dice que el edul­co­rante se abre del la­do de la "E" de Equal Sweet, y que si lo abrís del la­do de la "t" es­tá mal y sos un bur­ro.

Es leg­is­lar la nada, es dec­re­tar lo in­útil. Es la con­fe­sión de parte que me rel­e­va de pro­bar que son in­útiles de to­da inu­til­i­dad. Es de­cir "¡Ten­emos mu­cho tiem­po al pe­do, hag­amos que só­lo no lleve nun­ca acen­to!".

Re­pu­di­en es­o. Re­pu­di­en la au­tori­dad au­toasig­na­da de ve­tus­tos cat­e­dráti­cos de la metrópo­lis en quiebra, y hablen en ar­genti­no. Y si les di­cen que hablan mal, mán­den­los a la con­cha del pa­to, que es­tá bi­en di­cho en per­fec­to ar­genti­no. Y si no sos ar­genti­no, bueno, no im­por­ta, no te co­bramos los dere­chos.

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