La Importancia de los Dedos en el Pensamiento Informático

Pensar con cosas que no sean el cerebro es descalificatorio: vos pensás con el culo, vos pensás con el pene. Es una variante de hacer cualquier cosa con la parte incorrecta del cuerpo, porque yo escribo con los codos, ella programa con las patas, etc. Tal vez por eso me siento incómodo cuando empiezo un proyecto nuevo, porque siento una picazón indecente de empezar a pegarle a las teclas con las yemas, como si las ideas de como implementar cosas no salieran de mi cabeza, como si brotaran de mis dedos, como si fluyeran por mis brazos, como Palpatine electrocutando a Darth Vader, con esa prepotencia Arltiana de no poder conversar sino tipear en orgullosa soledad programas que encierren la violencia de un cross a la mandíbula, y "que los eunucos bufen".

Y no, no es la manera ideal de hacer las cosas, sospecho, en el mismo sentido que chapar en la primera cita o tocar ese culo consentido en el primer lento de Air Supply fueron decisiones que parecieron buenas en el momento pero muchos hemos vivido para lamentar, pensar demasiado con los dedos produce código de mierda, como era de mierda el noviazgo que empezó en aquel asalto, pero es realmente código de mierda si es código que existe comparado con el teórico noviazgo con la chica que no quiso bailar con uno? No, es código copado, es código gauchito, es código con savoir faire.

Pensar demasiado es someterse al waterfall interior, que es el peor waterfall, y sí, a veces he pensado un programa muy lentamente durante cinco años, dejándolo madurar en mi interior como una Tahina spectabilis que florece cada cien años, pero recuerden que la flor que produce huele como un cadáver y la planta muere inmediatamente. Los proyectos maduros son proyectos pudriéndose, es un equilibrio fino que no cualquiera puede caminar, no somos todos Philippe Petit, no sabemos cruzar de una torre a la otra sobre una soga, nos caemos como King Kong, trepados a una torre que no entendemos pensando en Jessica Lange.

La programación no es prog rock, no es Lark Tongues in Aspic, programar es, el 90% del tiempo, los mismos cuatro acordes de Sheena is a Punk Rocker, cambiados de lugar, más rápido o más lento, mientras hacés temas de dos minutos porque tu papá no te quiso cuando eras chico, es recordar que el primero se tira, como el mate, que el primero te lo regalan el segundo te lo venden, que por eso el primero lo regalás, el segundo lo hacés bonito y lo regalás también, que carajo.

Y mientras tanto, escuchen "Como salvajes" de Attaque 77, que dura tres minutos, te da ganas de salir a patear bolsas de basura por la calle, y es un cuento de scifi medianamente decente, no perfecto, pero mucho mejor que el que no escribiste.

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