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Ralsina.Me — El sitio web de Roberto Alsina

No, no hablo de eso.

Así que Ber­go­glio es pa­pa. Sí, Ber­go­glio, el que di­jo que en el ma­tri­mo­nio igua­li­ta­rio "es­tá la en­vi­dia del De­mo­nio que pre­ten­de des­truir la ima­gen de Dio­s", por­que la ima­gen de su dios dis­cri­mi­na.

Sí, el Ber­go­glio que di­ce que ve pros­ti­tu­tas de on­ce años en la ca­lle, pe­ro en vez de ha­cer una de­nun­cia po­li­cial lo que ha­ce es un dis­cur­so.

Si, el Ber­go­glio que di­jo "hay dos pro­yec­to­s: el de nues­tra fe, que re­co­no­ce a Dios co­mo Pa­dre, y hay jus­ti­cia y hay her­ma­no­s. Y otro pro­yec­to, el que en­ga­ño­sa­men­te nos po­ne el ene­mi­go, que es el del Dios au­sen­te, la ley del más fuer­te, o el del re­la­ti­vis­mo sin brú­ju­la" co­mo si por­que no creo en su dios soy una he­rra­mien­ta de su de­mo­nio, y ma­la per­so­na.

Sí, el Ber­go­glio que di­jo "Lo peor que le pue­de pa­sar a un ser hu­ma­no es de­jar­se arras­trar ina­de­cua­da­men­te por las lu­ces de la ra­zó­n", y que ob­via­men­te ha re­sis­ti­do esa ten­ta­ción por más de se­ten­ta año­s.

Si, ese Ber­go­glio aho­ra es el so­be­rano ab­so­lu­to de la ciu­dad es­ta­do del Va­ti­cano. No, no ten­go na­da que de­cir al res­pec­to.


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