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Ralsina.Me — Roberto Alsina's website

Posts about viaje

De San Isidro a Malta y de vuelta.

NO­TA Es­ta es la cróni­ca de un vi­a­je que hice en 2014, y tenía es­cri­ta por la mi­tad. Ya bas­tante poco es­cri­bo co­mo para enci­ma no pub­licar al­go que es­cribí! Así que acá va. Ter­mi­na abrup­ta­mente, co­mo to­do.

Antes que nada: si quieren ver fo­to­s, es­tán acá si ven so­lo 3, aguan­ten que ten­go que ar­reglar el plug­in de ga­le­rias (yupi­i­i­i)

Es­toy sen­ta­do en el aerop­uer­to de Paler­mo, comien­do un cano­li y toman­do un cafecito, y no voy a de­jar que este vi­a­je se me es­cape de la memo­ria co­mo otros. Porque nun­ca es­cribí los úl­ti­mos días en Lon­dres con Rosar­i­o, ni la es­capa­da a Yosemite con Lu­cio y Chipaca, y ser va­go no es­tá bueno. Y porque ten­go 5 ho­ras has­ta que sal­ga el avión y me em­bo­lo.

En­tonces... la em­pre­sa me mandó a tra­ba­jar a Mal­ta un­os días, y co­mo pasa casi siem­pre, hay un día de más al prin­ci­p­i­o, un día de más al fi­nal, y los pasajes son más baratos si uno lle­ga el sába­do y se va el domin­go, así que... que hay cer­ca de Mal­ta que uno pue­da quer­er vis­i­tar? Bueno, un mon­tón de cosas, pero la fa­mil­ia de mi vie­ja es ital­iana, y yo nun­ca puse ni un pie en Italia has­ta la se­m­ana pasa­da. Claro, es la otra pun­ta de ital­i­a, el­los vivían en la caña de la bo­ta, más o menos adonde es­taría el cier­re, y Mal­ta que­da cer­ca de la pelota que dicha bo­ta es­tá pate­an­do, Si­cil­i­a.

Así que con mi fiel val­i­ji­ta en­caré para Ital­i­a, Ezeiza­->Ro­ma->­Paler­mo->????->­Mal­ta y vuelta.

El día del vi­a­je era jus­to el 23 de may­o, que es el día que la es­cuela de Tato tenía ac­to, y Tato hacía de ca­ballero colo­nial, así que a las 6:30 AM es­ta­ba ha­cien­do hebil­las para za­p­a­to con car­tones y pa­pel de alu­min­io, pero llegó to­do a tiem­po, y es­ta­ba su­per ca­balleroso colo­nialoso el mo­coso.

Pero claro, el ac­to ter­minó tipo 9:30 y yo no tenía ni hecha la val­i­ja, así que cor­rí... ok, troté... ok, cam­iné tran­qui a casa, hice la val­i­ja y salí para Ezeiza con tiem­po, más o menos para lle­gar 2:30 an­tes, co­mo siem­pre.

Llego y la gente de la AFIP había de­ci­di­do que "la le­tra con san­gre en­tra" (sic). Hace meses que uno puede declarar los aparatos que saca del país via in­ter­net. Pero nadie lo hacía, en­tonces en la ven­tanil­la se ne­ga­ban a aten­der a los que no lo tenían he­cho. Para que no los lin­cha­ran, pusieron un kiosquito de in­ter­net (2 com­pus) y una seño­ra ayu­dan­do a hac­er­lo ahi mis­mo. Hacías una hori­ta de co­la en el kiosco, llen­abas el for­mu­la­ri­o, trotabas a la ven­tanil­la, hacías me­dia hori­ta de co­la, firmabas el for­mu­la­ri­o, y lis­to!

Pero claro... si tenés 2 ho­ras para lle­gar al avión, medio que quedás ju­ga­do... por suerte me di cuen­ta que era una vul­gar pag­i­na we­b, y que el aerop­uer­to tiene wifi gratis, así que la hice en el celu (de­spués de hac­er 45 min­u­tos de co­la), fui a hac­er la otra me­dia ho­ra, y lis­to!

Aunque... bueno, re­sul­ta que Al­i­talia no sale de ahí. Sale de la ter­mi­nal C. Y yo es­ta­ba en la A. Y el checkin cier­ra una ho­ra antes del vue­lo. En­tonces me qued­a­ban 6 min­u­tos para cruzar Ezeiza. NO PROB­LEM, llegué con los bofes en la mano, la chi­ca de Al­i­talia am­able­mente me recibió la val­i­ja, aunque llegué tres min­u­tos tarde, ob­vi­a­mente no había co­la en mi­gra­ciones, y llegué cuan­do la gente ya es­ta­ba abor­dan­do.

El vue­lo ... tenía un asien­to sin nadie ade­lante en la se­gun­da fi­la. La 1ra tenia dos asien­tos, la 3ra tres, y yo es­ta­ba en el pasil­lo. LU­GAR pa' las patas! Aunque... al la­do mío vi­a­ja­ban dos vieji­tos. El vieji­to mas­culi­no me dice "a mi me di­jeron que este asien­to da­ba al pasil­lo, porque ten­go un prob­le­ma y ten­go que ir al baño ca­da 30 min­u­tos" y la vieji­ta fe­meni­na de la ven­tanil­la lla­ma a la azafa­ta porque su asien­to no se re­cli­na.'Así que saqué el ca­ballero in­te­ri­or, me agar­ré el asien­to de la ven­tanil­la, la seño­ra vieji­ta tu­vo un asien­to que re­cli­na, el señor vieji­to un asien­to en el pasil­lo (que salía $500 ex­tra, pero no se los co­bré), y yo me quedé aco­v­acha­do en la ven­tanil­la. Lo bueno: la co­mi­da no es­tu­vo mal, y las rodil­las no to­ca­ban el asien­to de ade­lante, así que to­do bi­en.

Me vi "We are the Miller­s" y otra que no me acuer­do, me leí más o menos la mi­tad del 2do li­bro de Kingkiller Chron­i­cle, y lleg­amos a Ro­ma. De ahí su­per tran­qui (porque tenía 4 ho­ras para la com­bi­nación), me fuí a un bar y me tomé mi primer café en Ital­i­a, y me comí mi primera por­ción de tor­ta. En un es­ta­do de éx­ta­sis al­i­men­ta­r­i­o, y pen­san­do que este vi­a­je pinta­ba bi­en hice tiem­po, tomé el vue­lo cor­ti­to a Paler­mo, y ahí me es­per­a­ba mi ladero au­to­motriz (porque le gus­ta mane­jar) Lu­cio.

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El asien­to en el vue­lo a Pa­ler­mo es­ta­ba bueno...

Ofen­didísi­mo porque no tenía el cartelito "Mr Alsi­na" de rig­or nos fuimos a bus­car el fi­at 500 alquilado, y de­spués de me­dia ho­ra averiguan­do co­mo salir del park­ing... bueno, sal­imos del park­ing. Y nos fuimos a Pa­ler­mo.

Pa­ler­mo es­tá he­cho bol­sa. Es una ciu­dad que ev­i­den­te­mente en al­gu­na época fué mu­cho más ri­ca que aho­ra, porque es­tá llena de ed­i­fi­cios an­tigu­os y her­mosos venidos aba­jo, y to­do es­tá su­cio. Paseamos, sacamos fo­to­s, comi­mos (piz­za! En Ital­i­a! YEAH) tomamos, cam­i­namos, etc. Y se nos acabaron las ideas.

Re­sul­ta que otros ar­genti­nos (Chipaca y Ra) es­ta­ban ha­cien­do al­go pare­ci­do pero en la otra pun­ta de Si­cil­i­a, en­tonces di­ji­mos... va­mos? Cuan­to se puede tar­dar en lle­gar? Bueno, mu­cho, pero igual nos meti­mos en la au­topista con des­ti­no Sir­a­cusa. Por el camino, vi­mos unas 645968 ca­sitas en la cima de una col­i­na, aban­don­a­da y hecha bol­sa. Mil­lones y mil­lones de naran­jos. Cien­tos de miles de otros ar­boli­tos (o­livos?), to­dos los fi­ats del uni­ver­so.

Para lle­gar a Sir­a­cusa hay que pasar por Cata­nia y cruzar casi to­da Si­cil­i­a. Cuan­do ya llevábamos unas 4 ho­ras en la au­topista di­ji­mos "vayamos a un puebli­to" lo que se con­vir­tió en "a­gar­remos la próx­i­ma sal­i­da", lo que nos llevó a Cal­tanis­set­ta, tal vez la ciu­dad menos turís­ti­ca de Si­cil­i­a, nos subi­mos a un esta­cionamien­to en el techo de un ne­go­cio de al­gún ramo mis­te­rioso, sacamos una fo­to y volvi­mos a la ru­ta.

No lleg­amos a Sir­a­cusa, lleg­amos a Cata­ni­a.

Un de­talle de Cata­ni­a: las calles son casi to­das an­gos­ti­tas, y hay mu­cho trá­fi­co. Por ejem­plo, en­car­amos por una fe­ria calle­jer­a, y de golpe un tipo en una es­pecie de Traf­ic sim­ple­mente en­caró por el medio to­can­do boci­na, con­fian­do en el in­stin­to de su­per­viven­cia Si­cil­iano para no con­ver­tirse en as­esino se­ri­al. Mu­jeres con car­ri­tos de be­bé saltan­do aden­tro de los stands para que no las pisen, pues­teros ha­cien­do gestos ob­scenos al gri­to de basssssstar­rrrdo!, cosas así. Y así lleg­amos a una plaza que según Lu­cio "es igual a Cuba", una igle­sia her­mosa cer­ra­da y aban­don­ada, pibes ju­gan­do a la pelota, mon­tañas de mu­gre

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Agradez­can que la fo­to no trans­mite la spuz­za.

Pero eso no es na­da com­para­do con la policía en Pa­ler­mo. Los policías mane­jan Al­fa Romeo. Y tienen sire­na. Y el si­cil­iano es al­go así co­mo una ver­sión desin­hibi­da del ar­gen­to, así que en me­dia ho­ra pasaron tres pa­trulleros a 120 en una cal­lecita me­dieval, con la sire­na a to­do dar porque debe ser re di­ver­tido.

En Cata­nia probé mi primer cano­li si­cil­iano. Y dis­culpen que me pase el próx­i­mo pár­rafo hablan­do de lo que es, en el fon­do, una sim­ple fac­tura. Igual que la venus de mi­lo es una es­ta­tui­ta ro­ta, igual que cualquier cosa her­mosa, pre­ciosa y casi per­fec­ta es un ejem­p­lo de una cat­e­goría que la degra­da por com­para­ción. Un cano­li es una masa aireada, lig­er­a, dul­ce, en­volvien­do cre­ma pastel­er­a, o jalea, o nutel­la, o que­so, o casi cualquier cosa que sea blan­di­ta y de­li­ciosa. He co­mi­do un­os 30 cano­lis es­ta se­m­ana, y to­dos er­an buenos. La par­ro­quia de acól­i­tos de la fac­tura de­bería or­ga­ni­zar pere­gri­na­ciones per­iódi­cas a Si­cil­ia para que sus miem­bros puedan apre­ciar el ide­al platóni­co de la fac­tura. Que se quede París con sus patéti­cos crois­sants y sus in­fum­ables pain au choco­lat. He sa­bore­a­do el cano­li y aho­ra en­tien­do per­fec­ta­mente es­to: Leave the gun, take the Cano­li.

Pero bueno, paseamos por Cata­ni­a, el cen­tro es muy bel­lo, hay una es­tat­ua hor­ro­rosa de un ele­fan­te, y nos fuimos a un ho­tel donde mi cuer­po di­jo "lle­vo 48 ho­ras an­dan­do sin parar" y pro­cedió a pasarse a mo­do hi­ber­nación has­ta la mañana sigu­iente.

Al día sigu­iente teníamos el vue­lo a Mal­ta des­de Tra­pani que es­tá ... sí, ex­ac­ta­mente en la OOOOOOOTRA pun­ta de Si­cil­i­a. Así que fuimos para ahí, y en el camino bus­camos en in­ter­net al­gún lu­gar para ver que no nos desviara mu­cho. En­con­tramos Erice. Google nos decía "8km 35 min­u­tos". Lo que Google no nos decía es que er­an 35 min­u­tos en cabra porque eso no era un camino para au­to. Em­pezamos a subir por un camini­to de mon­taña, bi­en pavi­men­ta­do, pero muy emp­inado, lleno de cur­vas cer­radísi­mas, y sin ningún au­to. Y sub­ía, y sub­ía, y sub­ía. Y de­spués sub­ía. Has­ta que google nos di­jo "derecha". Y eso ll­ev­a­ba a una huel­la de tier­ra en la cual no podíamos dar vuelta, y sin guar­da rail del la­do del precipi­cio. Ahí di­ji­mos fuck google, y volvi­mos para atrás (30 met­ros mar­cha atrás en un camino de tier­ra a 50cm de un precipi­cio...) y fuimos a la izquier­da. Lleg­amos al ce­mente­rio de Erice, seguimos y lleg­amos a Erice.

Claro, lleg­amos y es­tábamos "che, cuan­to tar­damos en lle­gar acá? 2 ho­ras? Y cuan­to fal­ta para el avión?" asi que es­tu­vi­mos un ra­to y volvi­mos por... EL OTRO camino a Erice, una au­topista panorámi­ca con vista al mar que Lu­cio se en­tu­si­as­mó y la ba­jamos co­mo si fuéramos en un Scalec­trix mien­tras yo sen­tía que me salía el es­tó­ma­go por las ore­jas.

Lleg­amos a Tra­pani con me­dia ho­ra de mar­gen, tomamos el vue­lo de Ryanair y lleg­amos a Mal­ta.

Para los que nun­ca hemos vi­a­ja­do en Ryanair, la primera vez puede ser un poco traumáti­ca. Es in­negable que se vuela bara­to. Ape­nas 80 eu­ros para un vue­lo ida y vuelta in­ter­na­cional, es bara­to. Claro, tratan de ga­nar dinero por otros la­dos.

Si no pagás, te asig­nan el asien­to al azar. Podés par­tic­i­par en una ri­fa que cues­ta 2 eu­ros y el vi­a­je puede ser gratis. Si no te im­prim­is el board­ing pass, sale 70 eu­ros. Despachar una val­i­ja? Cues­ta dinero. Si no la despachás y no te de­jan ll­e­var­la en la cab­i­na? Cues­ta más dinero. No querés se­guro? Tenés que ele­gir el país "Don't in­sure me", en­tre Den­mark y Fin­land. Y así.

La cab­i­na es­tá su­cia porque el avión llegó hace 10 min­u­tos y no lo limpian en­tre vue­lo y vuelo, así que uno barre las mi­gas del asien­to, pone el traste y ... la azafa­ta se pasa el vue­lo ven­di­en­do cosas por el sis­tema de al­tav­o­ces. "Mien­tras es­ta­mos en aguas in­ter­na­cionales, puede com­prar Calvin Klein One 100ml por so­lo 58 eu­ros!"... TO­DO EL VI­A­JE.

A fa­vor: sale y lle­ga a tiem­po, es baratísi­mo, y podés us­ar elec­tróni­ca to­do el vi­a­je.

Y así llegué a Mal­ta, donde me pasé los sigu­ientes días sin ver na­da a más de 2 cuadras del hotel, has­ta que jun­té fuerzas y salí un día a cam­i­nar un poco.

El vier­nes, antes de salir, de­cidí hac­er una ex­cur­sión de ver­dad y me fuí a M'­d­i­na, la ciu­dad si­len­ciosa.

Y has­ta acá me lle­garon las ganas de es­cribir hace mu­cho tiem­po, cuan­do es­ta­ba es­cri­bi­en­do es­to. El resto del vi­a­je es­tu­vo bueno, volví bi­en.


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